miércoles, 27 de julio de 2011

Alemania (II)

Ya el año pasado, Alemania apareció en el blog, y éste, pese a la crisis del pepino, vuelve a hacerlo. Aquí van unas fotitos de bicis en Alemania, cortesía de Alberto, gran viajero que ya compartió con nosotros su viaje a China, París... ¡y que no pare!.

Bici-taxi

Las bicis para beber cerveza


No sé si podré dormir después de ver esa mirada...



Y por último, esa mujer tan distinguida, no me he podido resistir:


Más fotos en: https://picasaweb.google.com/alogomal/BicisEnAlemania

miércoles, 13 de julio de 2011

Vuelta a España

Hace unos meses, nos enteramos que un tal Enrique Casanovas, iba a hacer la Vuelta a España en bici plegable por algunas ciudades españolas, con el fin de promocionarla.

Al investigar sobre su itinerario, vimos que pasaría por Valladolid, pero hemos de decir que nos fue imposible averiguar día y hora, para cotillear un poco (verle, hacernos fotos), así que ahora a posteriori hemos visto lo que escribió de su paso por cada ciudad.

Nos ha tratado, demasiado bien... pero por criticarle algo, he echado de menos una valoración sobre mobilidad en Valladolid.



Si lo queréis ver, está aquí, tras pinchar en "Vuelta a España en Bici plegable", en la página 7, fue el viernes 18 de marzo. Toda esta explicación es porque la web... es digamos un castigo.

domingo, 10 de julio de 2011

Los frenos integrados en el buje

Hace un tiempo escribí la entrada que se convertiría en la más exitosa de este blog, en ella hablaba cobre el cambio integrado en el buje, y prometí que continuaría con otros temas similares. Así que, ahora que tengo más tiempo libre, retomo el tema para, de modo análogo, hablar de los frenos integrados en el buje.


Lo más habitual (al menos por aquí) es el freno de llanta, donde el frenado se aplica con unas zapatas de goma sobre la llanta. Ha habido muchos modos de hacerlo, desde el más clásico freno de varilla, al más evolucionado "V brake", pasando por el "Cantilever" o el "Caliper". En común tienen la ventaja de ser sistemas económicos, ligeros, y eficaces, y en contra que requieren mantenimiento (tensar el cable a medida que se van gastando las zapatas, y sustituir las zapatas cuando están gastadas), pero sobre todo que dependen de la superficie de llanta (necesita una rueda de equilibrado impecable, y una superficie limpia y seca).

Por otra parte tenemos los sistemas de frenado sobre el buje, entre los que cada vez es más popular, particularmente en las bicis de montaña, el freno de disco, con sus versiones mecánica e hidráulica. El concepto es similar al freno de llanta, pero las zapatas actúan sobre un disco que gira solidario con el buje. El disco es capaz de alcanzar inmensas potencias de frenado, a costa de un precio elevado y un mantenimiento (sobre todo en los sistemas hidráulicos) costoso y frecuente. Pero este tipo de freno, no deja de estar al exterior, expuesto a la suciedad, las inclemencias meteorológicas, y a los golpes.

Por último, también dentro de los frenos de buje, y casi fuera del universo conocido, tenemos el tambor y el contra-pedal. Estos sí que van integrados (¡a salvo!) dentro del buje, y siendo además de bajo mantenimiento, se erigen en los más adecuados para una bici urbana.


El freno de tambor consiste en un cilindro hueco que gira solidario con el buje, y unas zapatas que están dentro de él. El frenado se consigue al hacer rozar las zapatas con el interior del cilindro. Es una tecnología simple, con más de un siglo de vida, y de prácticamente nulo mantenimiento: únicamente será necesario tensar el cable del freno, sin más herramienta que los dedos, cuando las zapatas del tambor se hayan gastado mucho. En las bicis urbanas, habitualmente se utiliza en la rueda delantera, e incluyendo además una dinamo integrada, como por ejemplo el Sturmey Archer X-FDD de la Pilen.


El freno de contra-pedal (también llamado coaster o torpedo), también centenario, es el clásico de las "bicis holandesas", y bastante raro por aquí. Este tipo de freno, si bien conceptualmente es un freno de tambor, no tiene nada en común con el modo de frenar al que estamos habituados, y solamente tiene sentido en la rueda trasera. Aquí no hay maneta con la que accionar el freno, ni tampoco está en cable bowden (el habitual en los frenos y cambios), así que evitamos un punto de posible fallo y mantenimiento. ¿Y entonces, como se frena? Pues con los pedales, ¡sin manos! En una bici "normal", cuando pedaleas hacia adelante, se transmite el movimiento a la rueda, cuando no pedaleas la rueda gira libremente; la diferencia con este tipo de freno es que cuando se hace fuerza con los pedales hacia atrás, la rueda frena. Es un freno muy cómodo para el reducir muy gradualmente velocidad (al acercarse a un cruce, o en una bajada, por ejemplo). El "pero" que se le puede poner es que una vez parado no se puede hacer retroceder los pedales hasta colocarlos en la posición deseada para arrancar. Requiere su periodo de adaptación, pero una vez superado, es de una comodidad difícil de igualar. De modo similar al freno de tambor con dinamo, en las bicis urbanas se suele usar un buje que aúna el cambio integrado con el freno de contra-pedal, como el (ya fuera de circulación) SRAM i-motion 9 de la Pilen SuperLyx.

De postre, os dejo un enlace a una excelente entrada de EcoVelo sobre frenos: Common Bicycle Brake Types, y otra igualmente interesante sobre cambios integrados de HubStripping: The Internal Gear Hub Review.

viernes, 8 de julio de 2011

Empatía

El pasado miércoles, volviendo de pasar unos días en los Picos de Europa, por la carretera CL-627 (la que atraviesa el Parque Natural de Fuentes Carrionas y Fuente Cobre-Montaña Palentina)‎, en una cuesta vimos a un hombre de unos sesenta años, con indumentaria ciclista, que caminaba con un bici de cicloturismo de la mano. Caminaba por el centro del carril derecho y me parecía que se tambaleaba. Inmediatamente encendí las luces de emergencia y paré detrás de él para ver si podía ayudarle, porque parecía exhausto, y me pareció que corría peligro de atropello.

Para quienes no conozcan la carretera en cuestión, se trata de una carretera de doble sentido, sin arcén, con el pavimento manifiestamente mejorable, y con muchas curvas y subidas y bajadas. Tras de nosotros llegó una furgoneta de transporte -tan manifiestamente descuidada como la carretera-, que en lugar de interesarse por la situación, y mientras nos adelantaba imprudentemente, solo quiso expresar su disconformidad tocando la bocina y haciendo aspavientos; afortunadamente no pude oír lo que vociferaban a coro. Detrás vinieron otros dos turismos más comedidos.


El caso es que bajé y le pregunté al hombre si podía ayudarle. Nos comunicamos en inglés -rudimentario por mi parte- y me dijo que se encontraba bien, pero que si tenía sitio para la bicicleta en el coche. Le dije que no tenía sitio, porque veníamos llenos de equipaje, pero que si podía hacer algo por él, si necesitaba agua, o alguna cosa. Me dijo que no: "I'm fine, I'm fine".

Un par de kilómetros más arriba había una mujer de edad y con una bicicleta similar, detenida al lado de la carretera, que parecía esperar a su compañero. Le saludamos con la mano y una sonrisa, e imaginamos la situación. Aún así, me hubiera gustado poder charlar con ellos para conocer de dónde eran, que nos contaran de su viaje, cómo habían "caído" por allí...


Durante un rato, Cris y yo fuimos en silencio, absortos, reflexionando sobre el asunto.

¿Porqué al volante olvidamos la empatía (la capacidad de ponerse en el lugar de los demás) y nos convertimos en seres asociales? ¿Por qué al volante es tan frecuente el delito de "Omisión del Deber de Socorro"? ¿Hay vida inteligente en la tierra?

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