viernes, 14 de enero de 2011

"Personal emotional mobility"

A diario, para ir al trabajo, utilizo como medio de transporte el coche particular o la bicicleta. Es la lluvia quien decide cuál de ambos toca cada día: no acaba de convencerme llegar al trabajo empapado (la vuelta, ya me importa menos). No utilizo el autobús, porque necesitaría tomar dos líneas, y he calculado que cada desplazamiento me supondría cerca de una hora. Es un desplazamiento de unos siete kilómetros, que es más o menos lo que se toma como el límite superior donde es más eficaz la bici que otros transportes. En mi caso, de puerta a puerta, en coche tardo poco más quince minutos (salgo de mi cochera y hay aparcamiento a la misma puerta del trabajo), y en bici algo menos de veinticinco.

La ruta de ida al trabajo es más o menos idéntica en bici y en coche, y atravieso el centro de la ciudad. Cuando voy en coche, me siento aislado del entorno: tengo "mi propio clima", la compañía de la radio... Con la bici formo parte del entorno: noto la temperatura, los sonidos, los olores, y las personas con las que me cruzo no me resultan completamente ajenas. Suelo sonreír o dar las gracias a quien me cede el paso, disculparme si me doy cuenta de que no he obrado correctamente, e incluso puedo cruzar unas palabras mientras espero en un semáforo. Y el final de la ruta es una subida que comienza en un parque y termina en un camino de tierra entre zarzas, liebres, conejos...


Hoy mismo leía una entraba en el reciente blog "I love bicis" (¡altamente recomendable!) sobre un anuncio publicitario de un automóvil que hacía el contraste entre la sensación de ir en coche o en bici, y como delataba los miedos de los fabricantes de automóviles. No os lo destripo más, os recomiendo su lectura y reflexión.

Y hablando con Cris, me hizo recordar otra entrada que leí en el blog "Copenhagenize" (este un clásico que no necesita de mi recomendación) en el que hablaba de algo similar. Como este es más largo y está en inglés, os cuento un poco. El caso es que el autor fue a dar una conferencia a Melburne y allí coincidió con un ex jefe de diseño de una multinacional de automóviles, que en su ponencia hablaba con preocupación de la tendencia de los jóvenes estadounidenses a no obtener su permiso de conducción, y bajo el lema "personal emotional mobility" proponía textualmente: "We have to hook them back to the car" (tenemos que volver a engancharlos al coche). La entrada me parece francamente interesante, por lo que os recomiendo su lectura (y reflexión); así sabréis como Felix (el pequeño hijo del autor) "doblegó al malvado" con un post-it. Creedme, la belleza de la entrada merece el esfuerzo de desempolvar vuestro inglés.


Nosotros tenemos un coche al que nos sentimos emocionalmente ligados: el uso que le damos es púramente lúdico, y lo asociamos a excursiones y viajes (fuentes de felicidad). Pero ante el lema "personal emotional mobility", me viene la imagen de la Pilen, o las Dahon en Chamonix-Montblanc, o la Conor con Olga montada en la sillita por el pinar, o la Torrot MX, o esa primera BH "plegable" que casi todos los de los setenta tuvimos...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola hoy he descubierto tu blog, asi que lo leeré a menudo.
Yo desde hace 4 años uso la bici para ir a trabajar. Trabajo en una oficina y no tenemos vestuarios para ducharnos al llegar.
Vivo en Madrid y los primeros años dejaba de usar la bici durante mes y medio en verano por el calor que hacía, y en invierno cuando llovía.
Pero otros ciclistas urbanos me enpezaron a picar, que si en verano puedes ir más despacio, prueba a llevar pantalón corto y te cambias al llegar, que si en Dublín llueve mucho y la gente sigue montando en bici. Con este entorno pues empezé a probar y ya le he cogido el truco a vestirme para pedalear en verano y en invierno con lluvia con ropa de calle.
Yo para ir a trabajar recorro 20 km en tren de cercanías y 7 km en bici, y despues la vuelta. Lo malo es que tengo unas cuestas serias, lo bueno es que para ir es subida y hace menos calor en verano.
Un saludo y anímate. A ver si me animo yo a comprarme una Pilen.
José.

Mane dijo...

Gracias por el post y por la recomendación. Acabo de leer el artículo de Copenhagenize... me ha gustado mucho...

Personal emotional mobility... buena manera de describir lo que sentimos

Fer dijo...

José, nos alegra enormemente que te haya gustado nuestro blog.

Sobre la Pilen solo te puedo decir cosas buenas. Lo único que te podría decir en contra para tu uso, es que probablemente sea grande para meterla en el cercanías. Realmente no te haces a la idea de lo grande que es hasta que la ves.

Sobre la ropa para no llegar demasiado sudado, para mi es más difícil en invierno que en verano, porque tiendo a abrigarme bastante, y como el recorrido es largo sudo. La solución es aprender a moderar el esfuerzo, y abrigarme pensándolo un poco. Me cuesta, pero creo que lo voy logrando...

¡Cada día somos más, y se nos tiene más en cuenta!

Fer dijo...

Mane, ¡gracias! Nos gusta leeros y saber que nos leéis.

:-)

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