
Además, no vino sola, vino con una diminuta amiguita, y una excelente comida:

La bici en cuestión es el sueño. Y además, a Olga le encanta:

Ya la he usado algún día para ir al trabajo, y la media docena de kilómetros, los dos últimos en cuesta, y el precioso camino de tierra entre zarzas final, son pan comido para ella. Otro día os iré contando las virtudes de la máquina, ¡que son muchas!













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