miércoles, 31 de diciembre de 2008

¿A qué vuelta se tumba el perro?

Ayer, hablando con Óscar y Roberto, con unas cervezas de por medio, les hice esta pregunta: "¿A qué vuelta se tumba el perro?" Les expliqué que es una especie de acertijo que suele decir mi padre, y que se refiere a cuantas vueltas da sobre si mismo un perro antes de tumbarse (imagino que para asegurarse de que no hay nada que pueda molestarle). Entonces mi padre repetiría: "¿A qué vuelta se tumba el perro? ¡A la última!"

A ambos se les antojó que era un buen nombre para un blog, "¡de reflexiones filosóficas!" añadí yo. Pero, ¿a quien le podría interesar leer mis elucubraciones? Y además, nosotros ya elegimos nombre para nuestro blog ¡No sin mi Dahon! Pero a lo mejor... no queda mal como subtítulo.

Y ya que es el último día del año, aprovechamos para desearos a todos lo mejor para el Año Nuevo, y lo hacemos con esta foto que tomamos hace unos días en la Plaza de España. Fijaros en la cara de inocente que ponía el "pequeñuelo" mientras preparaba una de las suyas. ¡Así son los niños!

martes, 16 de diciembre de 2008

¡Ha nevado!

En Valladolid no es muy frecuente la nieve. Tan poco frecuente como que lo normal es que no la veamos todos los años. Pero ayer, cuando parecía que las probabilidades de nieve iban esfumándose, y que a nuestro alrededor las previsiones de fuertes nevadas se habían cumplido, tímidamente empezaron a caer copitos de nieve. Y poco a poco fueron engordando los copos, hasta que al cabo de dos horas cesó. ¡Una fiesta para los sentidos!

Por supuesto, como cada día, había venido a trabajar en la Dahon, y tuve que soportar todas las bromas típicas sobre si había traído las cadenas. El caso es que la vuelta a casa fue mejor que lo esperado, y puedo asegurar que los peatones lo tuvieron más complicado que yo.

También quería hablar de las nuevas esculturas que pueblan los alrededores de la Calle Santiago, pero no quería hablar del aspecto estético. Lo primero que se me vino a la cabeza al verlas fue a uno de los invidentes que diariamente pasan por allí, tanteando con el bastón a ras de suelo, "encontrándose" con la escultura en su cabeza...

Son muy bonitas, sin duda, y alegran la ciudad, pero hay que pensar un poco en la seguridad, ¿no creéis? Por los invidentes, los despistados, los que se tropiezan...

Y para complementar, un par de fotos de atardeceres de este otoño que va llegando a su fin:


Una vez más, las fotos no son de la cámara "buena" (una Lumix LX2 con la que estamos encantados), sino de la pobre cámara del teléfono (un HTC Touch), pero creo que no han quedado mal del todo. ¿Algún comentario, Óscar? ;-)
Made on a Mac