domingo, 30 de marzo de 2008

León

¡Por fin! Parecía que no iba a llegar el día, pero este fin de semana hemos vuelto a salir de excursión, y nos hemos ido a León. Como de costumbre, dejamos el coche nada más llegar a la ciudad. Ya con las bicis, deambulamos un poco hasta llegar a la plaza mayor. Allí nos encontramos con un mercado ambulante espléndido: lleno hasta más no poder de puestos de comestibles, y de gente comprando y paseando. Nada más entrar, nos "asaltó" una señora, que se identificó como "soy de Belgrado", y que estaba ansiosa por ver nuestras Dahon, porque cuando ella era pequeña tenía una "Pony" (debía ser una bici de niños) y le parecía una idea genial, y nos pidió por favor (era tremendamente educada) que si podíamos esperar a que fuera a buscar a su marido, que nos presentó como Andrés de León, para que le enseñáramos como se plegaba la bici. Sí, la buena señora hablaba como un torrente. A la vez, se aproximó otro lugareño (este no tan educado) que insistía en que le dijéramos dónde estaba el cambio de la bici. Cuando por tercera vez le respondí que dentro del buje, me informó de que ya lo sabía, porque lo había visto en Suiza de joven. Tras este intenso comienzo, el resto de los viandantes, parecieron comportarse como si tal cosa.

Seguimos nuestro paseo hacia la Catedral, que apareció al fondo de una calle. Allí vimos a más de un paseante "disfrazado" como si fuera de boda. Y eso nos recordó que próximamente nuestros amigos Ramón e Irma se casarán allí dentro de muy poquito. Pensamos en gastarles una bromita inocente, y mandarles una foto retocada de la Catedral en obras, rodeada de andamios, pero finalmente desestimamos la idea.

Después disfrutamos de las calles peatonales, y llegamos a la Casa Botines, donde, desde una enorme distancia, Cris vio una bici plegable, y huyó veloz a merodearla. Una vez a su lado, vimos que se trataba de una "rara avis", una "folding city mountain bike". La sorpresa continuó cuando salió el dueño, un tío altísimo, que no imaginamos como podría andar en esa bici. Pero bueno, al fin y al cabo Romay una vez fue jockey, durante el rato que duró el telediario del 28 de diciembre de hace unos años.

El siguiente destino fue el Parador de San Marcos, donde nos metimos entre pecho y espalda un suculento bocadillo de cecina leonesa, sentados en un banco al sol. En ese momento yo no era consciente, pero volviendo a casa noté como me ardía la azotea, y es que esto de no tener pelo en la parte alta de la cabeza y ser blanquito, le hace a uno muy vulnerable a ponerse como un cangrejo. Para hacer la digestión, me di unas vueltas haciendo el tonto como un chiquillo entre las fuentes tan chulas que hay en el suelo de la plaza, bajo la supervisión de un ciclista de los de verdad, de esos que llevan pantalón con relleno y casco, que sentado confirmaba la infinitud de la estupidez humana.

video


Buscamos el MUSAC, y nos dirigimos a él. Pudimos disfrutar de la paleta de colores que le tapiza, hacer unas fotos, y ver como un grupo de chavales se hacía una foto de grupo, y lo divertido que
resulta ver correr y lanzarse sobre el grupo al que aprieta el disparador de la cámara.

Después, volvimos a callejear por el centro peatonal, la catedral (lo malo de ir con bicis, si es que tiene algo malo es que nos tocó turnarnos para entrar y ver las vidrieras), tomarnos un helado e ir de vuelta hacia el coche con un queso de cabra del lugar y unas marinas que compramos de paso por Medina de Rioseco.

martes, 25 de marzo de 2008

Mal tiempo...

Bueno, pues desde hace varias semanas, a medida que se acerca el fin de semana, vamos pensando a donde ir, pero, una vez que llega el día, el mal tiempo nos echa atrás. Y es que, si hay algo desagradable para pasar el día en la calle paseando en bici, es el viento. Afortunadamente, las previsiones para este fin de semana parecen buenas, así que habrá que ir pensando en un destino: ¿León, Ávila, Zamora?

Pero siempre hay algo que contar. Por ejemplo, que este mes he cambiado de ubicación en el trabajo, y una vez más volví a mi sufrimiento de "¿me dejarán meter la bici?". Me armé de valor, y aproveché el día del traslado para preguntar al vigilante de la entrada si habría algún problema en subir una bici plegada, que no abulta apenas nada... Y él, socarrón, me pregunto: "¿lleva bomba?". En fin, será porque es otra empresa de seguridad, será porque son otras personas, será porque es otro ambiente, será por las privilegiadas vistas al Campo Grande... el caso es que no me han puesto pero alguno, y además alguno de ellos se ha interesado por la Dahon. Por cierto, en la foto posa sin saberlo Alberto, que no está dormido, está meditando...

También quiero contar, que este fin de semana, mi compañero Ramón y su futura "santaesposa" Irma, se fueron a Pamplona.

El pobre Ramón ya ha tenido que soportar mis rollos sobre la Dahon, y supongo que algo le habrá contado a Irma. El caso es que ambos dos vieron llegar una bicicleta, de un color nada discreto, de la que al bajarse su dueño, levantó el sillín y la rueda se replegó. Como parece que Ramón me escucha a veces, recordó que eso era algo que le había contado de una bici que era muy buena.

Efectivamente, se trataba de un Brompton, y tuvieron el detalle de hacerme una foto, aún viendo que el dueño que les miraba con desconfianza... Afortunadamente, el dueño de la bici, cuando le contaron la historia, estuvo encantado de que admiraran su Brompton. Por cierto, el sillín es ni más ni menos que un Brooks.

Por último, aprovecho la ocasión para saludar a los afortunados Pili y David, que en estos momentos estarán disfrutando de Lisboa, preciosa ciudad, aunque poco apropiada para la Dahon: un tráfico demasiado loco, bastantes desniveles, un firme tan bonito como irregular... Creo que ya hace demasiado que no vamos, así que habrá que volver este verano, aunque nos dará pena no llevar las Dahon.

lunes, 3 de marzo de 2008

¡Traidores!

Sí, eso es lo que somos unos traidores, porque en nuestra tercera excursión: NO HEMOS LLEVADO LAS DAHON. El blog entonces, pierde su sentido, y más su nombre... cuando pensábamos en qué nombre ponerle, nosinmidahon era uno, y en homenaje a los timbres de Ebay, ilovemybike era el otro, quizá menos comprometido para cuando nos vamos sin ellas.

Pero de nuevo hacía bueno, nos apetecía andar..., aunque al final no lo hicimos. Fuimos a intentar hacer el camino Smith y el hielo que había nos hizo cagarnos (Fer ya recordaba una mala experiencia similar con Oscar), así que tomamos un poco el sol sentados al abrigo de una 'Roca', yo hubiese dicho piedra, pero ya sabes lo relistos que son los niños madrileños... aunque cuando oímos que otro iba a ir a la Granja y el niño preguntó si ahí es donde estaban los osos... ¿seguro que ellos pagarán nuestras pensiones?, habrá que hacerse un plan ya.

Después de comer fuimos hacia Rascafría y allí descubrimos Peñalara, con muchísima mejor pinta que lo anterior, con una excursión a una laguna bastante asequible, unas 2 horas i/v... pero decidimos dejarlo para otro día con más tiempo e ir a La Granja, a ver las fuentes, el mar, el laberinto... Aunque también habrá que volver y repetir el viaje para ver las fuentes en marcha (desde Semana Santa, Miércoles, Sábados y festivos a las 17:30), verlo más primaveral...

Pero bueno, para que veáis un poco más las Dahon, ahí va una fotico de Fer con el cuñao, Nando, "testeando" las bicis y encontrándose a medio Valladolid por la calle (tías, compañeros de trabajo... este último, José Luis, el que hizo la foto).

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