lunes, 25 de febrero de 2008

Burgos: Segunda excursión

Este pasado fin de semana, aprovechando el buen tiempo, se podría decir que incluso increíble para ser Febrero, hemos continuado con nuestra recién establecida costumbre de pasearnos en nuestras Dahon, y volver a visitar las capitales de las provincias limítrofes.

En esta ocasión la decisión la tomó weather.com que nos decía que haría mejor por el norte que por el sur, y entre Burgos y León, nos decantamos por la primera.

Como en la anterior ocasión aparcamos en el primer hueco que encontramos al entrar en la ciudad, bajamos y montamos las Dahon, preparamos unos bocadillos de paletilla ibérica y comenzamos a pedalear hacia el centro.

Lo primero que vimos fue unos inmensos edificios al lado del centro de salud de San Agustín, que encerraban una gran plaza (centro cívico incluido) para el disfrute de los peatones y ciclistas. Allí encontramos una bici "amiguita", una Monty plegable, cuyo dueño observaba atentamente nuestras Dahon... supongo que vio la diferencia...

Después cruzamos la vía del tren -que lástima tener las ciudades divididas por pasos a nivel- y el río Arlanzón, que en este caso divide y acompaña en su discurrir a la ciudad. Una vez traspasada la puerta de la muralla, nos encontramos frente a la altiva catedral. No puedo decir que sea mi preferida, pero sin duda es impresionante. Y allí mismo, un poco retirado, descansando del Camino, tenemos al Peregrino, con su Dahon por supuesto.

Una vez cumplidos con la catedral, saboreamos nuestros bocadillos a la orilla del río. Y tras un breve reposo, aprovechamos que el gentío reposaba la comida para recorrer el centro peatonal. ¡Qué placer! Cada día le encuentro más ventajas a las ciudades peatonales, sin el ruido de los vehículos, por fin a la medida de las personas. Y para finalizar el paseo disfrutamos del carril bici que, a orilla del Arlanzón, recorre la ciudad.

De vuelta a casa, aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid, y el camino a casa por la puerta del Decathlon, no hicimos nada por resistirnos, y entramos a hacer algunas compras... menos de las iniciales, porque antes de salir, sacamos del carro la mitad de las cosas, todas innecesarias que hubiesen hecho que el día nos hubiese salido por un pico.

¿Próximo destino?

jueves, 21 de febrero de 2008

Mi color favorito? El rojo

Pero ¿qué rojo? Porque existen muchos, y no son iguales, está el Rojo Ferrari, el Rojo Valentino, Rojo Chanel, el Rojo Ipod..., ¡eres un rojo!, pero mi favorito... el Rojo Dahon por supuesto.

Sí, sí, sé que el resto de artículos son de lujo, muy deseados... y todos los he visto de cerca... quizá salvo un Valentino... a ver, recordemos.

La barra de labios de Chanel rojo pasión(nº 14), me la regaló Fer estas Navidades, me encapriché bastante... inluso la he usado... hasta que en la cena de Nochevieja el padre de Fer me preguntó si había comido chorizo... je je, así es un suegro.

El Ferrari... si muchos hemos visto algunos por las carreteras, pero nosotros lo vimos en la primera parte de la luna de miel, cuando fuimos con la tienda a Potes, nos encontramos en Lebeña, ... bueno pues allí estaba, aparcado junto al nuestro Grand Tour.

El perfil de los dueños lejos de lo divos que podáis imaginarlos era de lo más normal, señor de barbas, vaquero... señora informal, con las carnes acordes a su edad... no hicieron el macarra al irse... eso sí, entre las montañas de los Picos de Europa, el motor lo oíamos cuando ya debían de estar a kilómetros de allí.

Yo, ya soy una más de las que ven la vida de color rojo.

martes, 19 de febrero de 2008

Problemas con los "seguratas"

Hoy pese a que el día estaba algo nubladillo, decidimos ir juntos, si a lo verano azul como dice Óscar con nuestras dahon al cole. Como siempre, me he despedido de Fer en la Plaza Colón y hemos continuado él por Filipinos y yo por Recoletos.

Al llegar, nos hemos escrito para darnos el parte de incidencias, y Fer, parece que se ha encontrado con un toca narices que le ha preguntado si no le habían dicho nada de la bici.

- Pues no, (salvo tú, claro, te lo han dicho a ti, o ha sido por propia iniciativa?).

En fin, en esas andamos con la duda de si volver a tener que ir con los candados por si un día no dejan que la suba... con lo poco que estorba, no hace daño a nadie, menos que la maleta de los que se van de fin de semana, mírala, debajo de la mesa, en un hueco especial para ella.

jueves, 14 de febrero de 2008

Salamanca: Primera excursión

Este pasado fin de semana ha hecho muy bueno. Lo normal por aquí es que cuando hace "bueno", es decir cuando hay anticiclón, tengamos una niebla que no se nos despega por nada del mundo. Pero en estos últimos días, contra todo pronóstico, no ha sido así.

Así pues, decidimos que había que aprovechar para salir a la calle, y se nos ocurrió pasar el domingo en algún lugar no muy lejos, Salamanca. Metimos nuestras Dahon en el coche (en las plazas traseras de nuestro grand tour ni se menean), y al llegar a Salamanca, aparcamos a las afueras, junto la plaza de toros.

Sacamos las bicis, y al centro. La sensación de libertad es inmensa. Habitualmente, hubiéramos necesitado llevar el coche lo más al centro posible para no estar demasiado lejos, con la perdida de tiempo y de paciencia que eso suele implicar (parking, hora, direcciones prohibidas...), máxime cuando apenas conoces la ciudad.

Como no conocíamos demasiado Salamanca, nos dejamos llevar calle abajo, preguntando ocasionalmente hacia donde está el centro de la ciudad. Como las bicis son pequeñas no es un problema ir por las aceras en las calles de más tráfico, y en calles más pequeñas, cuando se estrechan las aceras, compartir calzada con los coches.

Recorrimos el centro: Plaza Mayor, Catedrales, Huerto de Calixto y Melibea, Puente Romano... Continuamente nuestras bicis despertaban la atención de turistas (algunos japoneses y otros no) y lugareños. Es curioso, imagino que es algo así como sentirse "tío/a bueno/a", notando como te siguen las miradas, y oyendo comentarios del tipo "mira qué bicis", o alguno más erudito que explica a sus acompañantes como se pliegan, o lo que cuestan, (raros de encontrar estos útlimos).

El día, fue genial, bocata de paletilla ibérica en la plaza mayor, un cremoso helado en el Novelty, y unas últimas vueltas para encontrar la rana y demás curiosidades como la Cueva de Salamanca en la iglesia de San Cebrián...¿próximo destino?

martes, 12 de febrero de 2008

La elección y la compra

A finales del pasado año, tras un exhaustivo "estudio de mercado", nos decidimos a comprar unas bicicletas plegables. Nuestra idea eran un par de bicicletas iguales, que fueran suficientemente pequeñas como para llevarlas plegadas en el coche sin ocuparlo completamente, pero no tan pequeñas como para ser poco eficaces a la hora de andar.

Entre las más pequeñas encontramos la minúscula Sinclair A-Bike. Por tamaño y peso una maravilla, el problema es que es inestable, y que unas ruedas tan pequeñas no son nada adecuadas para los baches que pueblan de nuestras calles. Para tener algo de más razonable manejo, tenemos que elegir una rueda de 14" o 16".

Como opción inicial, por su precio fundamentalmente, tenemos la Monty Pocket 14". Muy ligera, muy compacta una vez plegada, y por menos de 300€. El tacto es "de patinete", pero resulta divertido. En su contra, no tiene cambio de marchas, y en una rueda tan pequeña, en ciertas ocasiones el desarrollo puede ser muy corto, y el pedaleo se convierte en una locura. Además, para subir alguna cuesta no viene mal poder reducir un poco el desarrollo.

Las siguientes opciones son de 16" y nos llevan a la calidad hecha bici, y la calidad... tiene un precio. Por una parte tenemos las Dahon Curve, desde 500€, y las Brompton, desde 875€, y hasta el infinito y más allá. Ambas son bicicletas de alta calidad, pero con marcadas diferencias de carácter. La Dahon, americana, es de aluminio, más moderna y en constante innovación. La Brompton, británica, de acero, todo un clásico, y con un sistema de plegado excepcional.

Dada la diferencia de precio, y tras leer esta review del modelo caro (SL), optamos por la rojísima Dahon Curve D3, que compramos por eBay, a un precio inicialmente muy ventajoso con respecto al recomendado en España, pero al que una vez sumados los portes, y la sorpresa del arancel y el IVA, no estaba tan lejos de los 500€ por unidad de las tiendas de aquí.



Las bicis llegaron en 28 de diciembre, día de los inocentes. Llegaban en sus cajas originales, y una de ellas había recibido un golpe que había roto una pequeña pieza de plástico del cambio. Afortunadamente no fue difícil para mi tío Carlos hacer una pieza casi idéntica en el torno, y colocarla no tuvo complicación. Poco después descubrimos que en una de las bicis la cadena pegaba en la horquilla trasera. Con una dosis de paciencia e imaginación, conseguí ajustar la rueda de tal modo que la cadena salvara el cuadro, y tras un ajuste de los frenos, todo estaba en orden.

Visto con perspectiva, con las bicis en estado de uso, probablemente habría sido más sensato comprarlas en una tienda de nuestra ciudad, y por muy poco más nos hubiéramos ahorrado estos pequeños disgustos, pero... estas cosas se saben a posteriori. Por otra parte, estos ajustes han servido como experiencia en la mecánica de la bici, y esto también tiene su precio.

Fer
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