martes, 29 de julio de 2008

Alpes V: Tende

DÍA 6: Vie 04/07. Primer día que amanecimos en Tende, no lo he dicho pero mi tobillo seguía hinchado hasta el punto de cojear de dolor. Así que como apenas podía andar, aprovechamos para conocer el pueblo. Primero estuvimos en el Museo de las Maravillas (una especie de casa del parque) donde nos contaban un poco cómo se formó el valle, el modo de vida de nuestros ancestros de la edad de oro, qué gravados hacían en la roca y por qué...


Encontramos también una tienda llena de productos Patagonia (lo cual nos replanteó de nuevo la necesidad de ir a Chamonix, ya que ese era uno de los motivos). Finalmente nos resistimos a hacer compras, aunque el tendero rebautizado como Arturi,se quedó con nuestras caras, ya que días más tarde nos reconoció cuando volvíamos (nosotros caminando y él en jeep) de una excursión y nos cantó ¡Que viva la Espagña!, pero eso es otra historia.

También descubrimos la Boulangerie - Patisserie de la Sra. 'Pelucas' (una abuela así llamada por lo que imaginamos, su falta de pelo sustituida por una tupida peluca negra). Esta mujer (entre planchado y planchado, lo tenía allí mismo) nos alimentó a razón de 3 comidas diarias durante nuestra estancia con todo tipo de panes, bollos, pizzas, brioches...croissantes, napolitanas...(Ummm....)¡Te echamos de menos Señora Pelucas!. Con ella nos comunicábamos en un francés tipo 'un, deux,...morceau...' y con el hijo en italiano-español, suficiente para pedir alimento.

También aprovechamos para callejear por el pueblo. En cada rincón, una fuente (el agua, buenísima, como en todos los Alpes).


Cada calle, una cuesta (por debajo de las casas había callejones que comunicaban con la calle de más abajo).

Los edificios más singulares, estaban pintados de colores (muy italiano) simulando cornisas, relieves...

Ah, también conocimos al Trasgu de Tende, un hombre que a modo de repartidor de correo iba corriendo de casa en casa entregando o recogiendo cartas.

Y en lo alto del pueblo, junto a las ruinas del castillo el cementerio, bonito sí, y no, no tenemos gustos raros, pero tiene su encanto ver las fotos de los muertos (cuando estaban vivos), el año en que nacieron y murieron (la media de edad debía de ser 90 años)...

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