martes, 12 de febrero de 2008

La elección y la compra

A finales del pasado año, tras un exhaustivo "estudio de mercado", nos decidimos a comprar unas bicicletas plegables. Nuestra idea eran un par de bicicletas iguales, que fueran suficientemente pequeñas como para llevarlas plegadas en el coche sin ocuparlo completamente, pero no tan pequeñas como para ser poco eficaces a la hora de andar.

Entre las más pequeñas encontramos la minúscula Sinclair A-Bike. Por tamaño y peso una maravilla, el problema es que es inestable, y que unas ruedas tan pequeñas no son nada adecuadas para los baches que pueblan de nuestras calles. Para tener algo de más razonable manejo, tenemos que elegir una rueda de 14" o 16".

Como opción inicial, por su precio fundamentalmente, tenemos la Monty Pocket 14". Muy ligera, muy compacta una vez plegada, y por menos de 300€. El tacto es "de patinete", pero resulta divertido. En su contra, no tiene cambio de marchas, y en una rueda tan pequeña, en ciertas ocasiones el desarrollo puede ser muy corto, y el pedaleo se convierte en una locura. Además, para subir alguna cuesta no viene mal poder reducir un poco el desarrollo.

Las siguientes opciones son de 16" y nos llevan a la calidad hecha bici, y la calidad... tiene un precio. Por una parte tenemos las Dahon Curve, desde 500€, y las Brompton, desde 875€, y hasta el infinito y más allá. Ambas son bicicletas de alta calidad, pero con marcadas diferencias de carácter. La Dahon, americana, es de aluminio, más moderna y en constante innovación. La Brompton, británica, de acero, todo un clásico, y con un sistema de plegado excepcional.

Dada la diferencia de precio, y tras leer esta review del modelo caro (SL), optamos por la rojísima Dahon Curve D3, que compramos por eBay, a un precio inicialmente muy ventajoso con respecto al recomendado en España, pero al que una vez sumados los portes, y la sorpresa del arancel y el IVA, no estaba tan lejos de los 500€ por unidad de las tiendas de aquí.



Las bicis llegaron en 28 de diciembre, día de los inocentes. Llegaban en sus cajas originales, y una de ellas había recibido un golpe que había roto una pequeña pieza de plástico del cambio. Afortunadamente no fue difícil para mi tío Carlos hacer una pieza casi idéntica en el torno, y colocarla no tuvo complicación. Poco después descubrimos que en una de las bicis la cadena pegaba en la horquilla trasera. Con una dosis de paciencia e imaginación, conseguí ajustar la rueda de tal modo que la cadena salvara el cuadro, y tras un ajuste de los frenos, todo estaba en orden.

Visto con perspectiva, con las bicis en estado de uso, probablemente habría sido más sensato comprarlas en una tienda de nuestra ciudad, y por muy poco más nos hubiéramos ahorrado estos pequeños disgustos, pero... estas cosas se saben a posteriori. Por otra parte, estos ajustes han servido como experiencia en la mecánica de la bici, y esto también tiene su precio.

Fer

4 comentarios:

Roberto Santana dijo...

Hola!

y esta bici cual es?

Pilar dijo...

Bueno.... vale pues habrá que escribir algo porque sino Fernandito se enfada.
Las bicis son una pasada y Salamanca visto desde esas ruedas tan pequeñitas seguro que se ve con otros ojos.
bye

Fer dijo...

La bici de la foto que dice Roberto es ni más ni menos que una Brompton... No creo que veamos muchas de esas por la calle.

Roberto Santana dijo...

Pues yo ya he visto 2 una aquí y la de la foto :-)

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